Si el sector #cafetalero #mexicano, hasta antes de la pandemia del Covid-19 enfrentaba serios retos, ahora el confinamiento, la restricción de la movilización de las personas y la cancelación de los permisos temporales de migración, son factores que  han generado una nueva problemática en la antiquísima actividad agrícola de nuestro país, de tal suerte que en muchos de los casos, el arraigo familiar por la tierra del café ha impedido el abandono de lo que en hace algún tiempo generó importantes divisas para México, derivadas de la exportación del grano.

Por Rodolfo Valadez

Junio 29, 2020. Hace años, me comentó un cafetalero de abolengo, don Rafael Guillaumin de Huatusco, Veracruz, que para saber de café, tenías que conocer solamente 50 cosas, lo interesante de esto, era que aprendes una por año.

Hoy nuevamente la cafeticultura en México atraviesa por una nueva crisis estructural que se agrava con la presencia de la pandemia causada por el Coronavirus y que afecta la economía de por lo menos 500 mil productores según las cifras oficiales, aunque hay quienes señalan que no llegan a 280 mil productores del grano en todo el país, la mayoría de ellos minifundistas.

Desde que las autoridades de México implementaron la Campaña Nacional de la Sana Distancia, los permisos temporales de migración para trabajadores temporales del campo fueron cancelados. Esta decisión afectó el desarrollo integral de la cosecha de café 2019-2020, debido a que unos 60 mil trabajadores agrícolas guatemaltecos, principalmente, no pudieron entrar a nuestro país. Ellos, año con año, cruzan de manera legal la frontera sur de México para participar en las cosechas de café y otros cultivos en México. Para el caso del café la cosecha inicia en agosto y concluye en marzo. A partir de esta problemática, se estima que las consecuencias serán graves, ya que se afectó aproximadamente el 30% de la cosecha del grano a nivel nacional.

Cabe mencionar que la mano de obra en las tierras cafetaleras (Chiapas, Veracruz, Guerrero, Puebla y Oaxaca) se escasea, fundamentalmente porque los hombres se van al norte en busca del «sueño americano», por lo que los propietarios de las fincas recurren a los trabajadores guatemaltecos.

La participación de los cosechadores agrícolas en las fincas cafetaleras es relevante, sobre todo porque son ellos quienes se encargan de realizar las labores culturales que permiten que los cafetales se mantengan en óptimas condiciones, es decir, los jornaleros realizan la recolección y selección del grano, la limpieza de las plantas, recolección de maleza y fertilización, como las principales actividades.

En ese sentido, la preocupación de los productores estriba en el hecho de que ante la falta de mano de obra en el campo para la recolección del grano, los cafetales son altamente vulnerables a las plagas como la roya y la broca, que no se han podido eliminar del país.

Por otro lado, también en medio de la pandemia los productores de café han tenido que reinventarse para salir adelante, muchos de ellos han recurrido al uso de las herramientas que ofrece la tecnología, como el hecho de implementar las ventas vía Internet con entregas a domicilio tratando de mantener abastecidos los diferentes mercados, en cierta forma ésta estrategia a funcionado aunque no se ha recuperado el consumo de café que se tenía hasta antes de iniciar el confinamiento. Además de ello, también los productores  han tenido que aplicar las medidas de seguridad para evitar que los pocos trabajadores que están cosechando, se contagien.

Al respecto la Organización Internacional del Café (OIC), se ha pronunciado y mencionó que la pandemia podría tener grandes repercusiones en la pobreza y la inseguridad alimentaria de los 25 millones de productores de café de todo el mundo, la mayoría de los cuales son productores en pequeña escala en países de ingresos bajos y medianos que no están preparados para responder a una crisis de la salud pública de esta magnitud.

Quienes han vivido del cultivo, tienen la esperanza de mantenerse, aunque existe un elemento determinante que no se debe pasar de lado, el precio del aromático, que se ubica en estos momentos en un dólar por libra, cuando el precio anhelado se ubica en 3.5 dólares por libra.

De tal modo que México a pesar de producir cafés de excelente calidad, se encuentra en el reto primero: de superar la pandemia del Covid-19; segundo: generar los incentivos necesarios a través de las políticas públicas que den la importancia del cultivo en nuestro país y con ello mejorar las condiciones de los productores de café y, tercero: implementar una campaña que promueva el café de México para aumentar el consumo per capita de 1.5 kg anuales y superar los 4.8 millones de sacos del grano que se producen anualmente, aunque se ha dicho en múltiples ocasiones que ésta cifra está «inflada» y que la producción en realidad es de 2.8 millones.

México fuera de la OIC

También hablando de café, la Organización Internacional de Café, cuyo director ejecutivo es el brasileño José Sete, está resintiendo los estragos de la crisis de los precios del aromático, pues las cuotas de la membresía no están llegando y sus afiliados están pensando seriamente en abandonarla.

En el caso de México, el gobierno Federal a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, no ha enviado su cheque a Londres por 60 mil dólares que correspondería a su membresía anual. Esto ha tenido repercusiones entre los demás socios de la OIC, ya que estarían pensando en hacer lo mismo.

México pertenece al bloque México – Centroamérica, países productores de café arábigo. La aportación de éste bloque es de alrededor de 21.7 millones de sacos de café, lo que da una idea de la importancia del grupo conformado además de México, por Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Panamá, República Dominicana, Nicaragua, Honduras, Cuba y Haití.

¡Así el panorama en el campo!

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De las cosas buenas que ha dejado la Pandemia del Covid-19 en el sector agroalimentario en México, ha sido la creación de iniciativas como el grupo México Unido Proteína  Animal mejor conocido como MUPA, que aglutina al sector pecuario del país, bajo el objetivo de contar con un frente común para así generar estrategias y atender los retos que está dejando el Covid-19 en los negocios.

Por Rodolfo Valadez

Junio 8, 2020. MUPA está conformado por las principales organizaciones de productores como: la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG), que preside Juan José Córdoba Herrero; la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), que lidera Oswaldo Chazaro Montalvo; la Unión Nacional de Avicultores (UNA) que encabeza Juan Manuel Gutiérrez Martín; la Organización de Porcicultores del País (OPORPA), que es presidida por Heriberto Hernández Cárdenas; la Confederación de Porcicultores Mexicanos (CPM), que lidera Marilú Abrego Chávez; el Consejo Mexicano de la Carne (COMECARNE), con Carla Suárez Flores como su presidenta; Mexican Beef Exporters Association (Mexican Beef), encabezada por Juan Ley  Zevada; la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal (ANETIF), con Mario Gorena Mireles al frente y la Asociación de Exportadores Mexicanos de Carne de Cerdo y Cárnicos Afines (Mexican Pork) que preside Jesús Huerta Urquídez.

Este frente pecuario, está operando desde marzo pasado cuando inició la Campaña Nacional de Sana Distancia implementada por la Secretaría de Salud. Dentro de los lineamientos que se incluyeron en el programa de emergencia, se determinó el cierre de restaurantes, hoteles y todos los eventos sociales como banquetes, por ejemplo, está situación provocó distorsiones en los canales tradicionales de comercialización de los alimentos y hubo que rediseñar la logística de desplazamiento a los mercados que mantuvieron un flujo constante, principalmente hacia las tiendas de autoservicio, para el caso de las carnes rojas y hacía el mercado público para la carne de pollo.

Está condición es sólo un ejemplo, de lo que ha generado el Covid-19, pero prendió las alertas en el sector cárnico y por iniciativa de Carla Suárez de COMECARNE, se hizo la convocatoria a los organismos para reunirse y establecer un mecanismo de trabajo que les permitiera tener una comunicación permanente y discutir estrategias y líneas de acción común.

En realidad MUPA está funcionando bastante bien, la agenda que han desarrollado incluye entre otros temas: el traslado de alimentos y la seguridad en las carreteras de México, la implementación de protocolos sanitarios para las empresas del sector, la gestión ante gobierno, el análisis de los controles sanitarios de suministro de alimentos a las tiendas de autoservicio a través de ANTAD, así como los instrumentos de comunicación necesarios derivados de la Pandemia del Covid-19.

Como parte de la fortaleza expresada por el sector cárnico en México, está el hecho que sus operaciones se han mantenido al 100%, por lo que el abasto de la proteína cárnica en el mercado nacional, no se ha visto afectado.

Por lo que nos explican MUPA llegó para quedarse, si bien es cierto que la presencia del Covid-19, generó la iniciativa de conformar el grupo, quienes ahora lo integran están pensando en ir más allá y diseñan planes de acción para mantener el frente común, aún sin Covid-19.

Así el panorama del campo mexicano.

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No hay que desestimar las cifras que hace unos días dio a conocer el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) a través de su presidente Bosco de la Vega Valladolid, en el sentido de que la Pandemia del Covid-19, entre otras secuelas, provocaría una pérdida de hasta 20% de los empleos que se generan en el campo mexicano, es decir estamos hablando de 2.8 millones de empleos, considerando que el sector agropecuario nacional genera 14 millones.

Por Rodolfo Valadez

Junio 1, 2020. El dato es muy importante, en virtud de que la economía del país, en los últimos años, ha sido sostenida en buena parte por el crecimiento del sector agropecuario, que incluso registra superávit cuyo monto representa un incremento de 44.2% a tasa anual, según lo ha reportado la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

Evidentemente la aparición del virus SARS-Cov-2, ha deteriorado innumerables planes de crecimiento y desarrollo, lo que provocó que en el seno del CNA, se hayan revisado las estimaciones de crecimiento del sector y pasen de 4.5 a 2% para el 2020, en el mejor de los casos.

Y más aún, la Pandemia del Covid-19 y la incertidumbre sobre lo que pasará, afectó severamente la confianza del consumidor, precisamente datos obtenidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a través de la Encuesta Telefónica sobre Confianza del Consumidor (ETCO), señalan que en abril pasado, se registró un descenso de 13.28 puntos en su comparación anual, y se ubicó en las 32.20 unidades, de tal manera que el Indice de Confianza al Consumidor tiene su peor caída desde que tiene registro, es decir, desde 2001.

Por otra parte,  no hay que pasar por alto otro factor que actualmente agrava la situación del campo mexicano, y tiene que ver con la pérdida temporalmente de los principales consumidores de alimento como lo son los hoteles y restaurantes, generando complicación en el desplazamiento de los alimentos y a su vez provocando recortes en las plantas laborales ante la caída en las ventas.

Otro dato que abona a la incertidumbre que se tiene en el sector agroalimentario y en especial en la iniciativa privada, es la falta de sensibilidad que ha mostrado el Gobierno federal ante las propuestas de los agroempresarios que conforman el CNA. El propio Bosco de la vega ha manifestado en varios foros virtuales en los que se ha presentado, que ya han buscado por todos los frentes posibles tratar de convencer a las autoridades de la 4T, la necesidad de aplicar incentivos que promuevan el desarrollo del agro mexicano. El CNA a través de su presidente ha dicho que las empresas del sector privado requieren apoyo al igual que los productores del sector social, pero se añade a la explicación, que las empresas son las que realmente generan los empleos y la riqueza en las zonas rurales del país.

Así el panorama en el campo mexicano.

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El presidente de los avicultores en México, Juan Manuel Gutiérrez Martín, ha informado que ante la presencia del COVID-19 en el país, el abasto y la calidad de los alimentos huevo, pollo y pavo están garantizados por lo que llamó a la calma entre los consumidores.

Por Rodolfo Valadez

Marzo 17,2020. Luego de los acontecimientos surgidos en México y el mundo en torno a la enfermedad del COVID-19, Juan Manuel Gutiérrez Martín, presidente de la Unión Nacional de Avicultores, dio a conocer su profunda preocupación por la presencia y rápida dispersión del COVID-19 en diferentes países y en México.

El líder de los avicultores en México, expresó su apoyo y puntual seguimiento a las medidas de prevención y contención del COVID -19, que están recomendando las autoridades sanitarias mexicanas e internacionales.

Mencionó que la industria avícola, está operando de manera regular, manteniendo los niveles óptimos de producción de alimentos, cuya calidad y frescura están absolutamente garantizadas, por lo que no es necesario acudir a realizar hacer compras de pánico.

“El sector avícola mantiene su objetivo de ofrecer un abasto constante de huevo, carne de pollo y pavo, en los mercados del país, en ese sentido reitera que para el 2020, la estimación de la producción de carne de pollo y huevo en México se mantiene en 3%”, dijo Gutiérrez Martín.

También señaló que la distribución de los alimentos avícolas en el mercado nacional está garantizada, ya que los productores atienden de forma regular todos y cada uno de los canales de distribución con que cuentan.

Informó que las 42 asociaciones de productores y 3 secciones especializadas, agrupadas en la Unión Nacional de Avicultores, reiteran su compromiso de continuar creciendo en beneficio de las economías locales y regionales en donde se asienta la avicultura.

De igual manera dijo, la Unión Nacional de Avicultores está trabajando con las Asociaciones de todo el país compartiendo todas las recomendaciones para mantener los más estrictos controles sanitarios con el personal e instalaciones a fin de prevenir cualquier foco de dispersión de riesgos, y mantener comunicación directa e inmediata para actuar oportunamente.

La avicultura mexicana se ubica en: Aguascalientes, Sonora, Sinaloa, Jalisco, Guanajuato, Morelos, Puebla, Veracruz, Yucatán, Nuevo León, San Luis Potosí, Estado de México, Michoacán, Querétaro, Chiapas, Nayarit, Hidalgo y la Comarca Lagunera.

De acuerdo con el reporte World Agricultural Supply and Demand Estimates (reporte de oferta y demanda de azúcar para el mercado estadounidense) correspondiente al mes de febrero 2020, la asignación de cupo a México para exportar azúcar, se estima en 1.886 millones de toneladas de azúcar valor crudo (TCVC) equivalentes a 1.614 millones de toneladas métricas valor físico (TMVF).

Por Rodolfo Valadez

Ciudad de México febrero 12, 2020 Carlos Blackaller Ayala, presidente de la Unión Nacional de Cañeros de la CNPR, comentó que si esta estimación de oferta – demanda de azúcar de los Estados Unidos de Norteamérica se utilizara para calcular el cupo de México con base en los Acuerdos de Suspensión de investigaciones por dumping y subsidios, a nuestro país le correspondería una cuota de 1.886 TCVC, equivalentes a 1.614 millones de TMVF, es decir 363 mil toneladas más al cupo asegurado en diciembre de 2019 que ascendió a 1.251 millones de TMVF.

«De esa cifra 584 mil toneladas corresponden a azúcar con pol mayor a 99.2 (Otros tipos de Azúcar), y el restante 1.030 millones de toneladas corresponde a azúcar con pol menor a 99.2 (azúcar crudo entregado a las refinerías de los EUA)», concluyó.

El Super Bowl que se jugara hoy domingo 2 de febrero en Miami, en el estado de Florida, Estados Unidos; provoca enorme euforia en los consumidores estadounidenses quienes preparan millones de porciones de guacamole que beneficia a los productores mexicanos de aguacate.

Por Rodolfo Valadez

Febrero 2, 2020. México exportará a Estados Unidos durante el primer mes de 2020, más de 125 mil toneladas de aguacate de Michoacán, por lo que superará la marca de 119 mil 716 toneladas impuesta en enero de 2019. datos oficiales reportan que al 26 de enero del presente año se han exportado 102 mil 571 toneladas del fruto, lo cual supera en dos mil toneladas a las comercializadas durante el mismo periodo de 2019.

Y es que vale la pena observar el siguiente dato: resulta que el 64%de la exportación de aguacate a Estados Unidos proviene de las cosechas de micro y pequeños productores, quienes cultivan en 27 mil 712 huertos menores a 10 hectáreas.

El 41% de la producción es cultivada por productores propietarios de menos de cinco hectáreas en 17 mil 753 huertos, mientras que el 23 por ciento lo cosechan agricultores de pequeña escala en nueve mil 959 huertos, con superficies de entre 5.1 y 10 hectáreas.

Tan sólo en el municipio de Tancítaro, el mayor productor de aguacate del país, existen seis mil 458 huertos en una superficie de 23 mil 691 hectáreas, lo que en promedio resulta en unidades de producción menores de cuatro hectáreas.

Del resto de la producción, 19 por ciento corresponde a medianos productores que cultivan en ocho mil 227 huertos de entre 10.1 a 20 hectáreas, mientras que el 17 por ciento es cultivado en siete mil 361 huertos de más de 20 hectáreas.

Para cumplir con los estándares de sanidad e inocuidad que exige el mercado estadounidense, los agricultores y empacadoras, integrados en la Asociación de Productores y Exportadores de Aguacate de México (APEAM), trabajan de la mano con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Agencia de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Los envíos de aguacate hacia Estados Unidos representan el ejemplo más exitoso de colaboración binacional entre las autoridades sanitarias de cada país, los productores y las empacadoras mexicanas, con un volumen de exportación de más de un millón 200 mil toneladas anuales y ganancias superiores a dos mil 500 millones de dólares.

En el programa de exportación de aguacate a Estados Unidos participan 26 mil 234 productores y 60 empacadoras de 39 municipios de Michoacán, lo que genera además 310 mil empleos directos y 78 mil indirectos. Cifras de APEAM destacan que durante los últimos cinco años los empleos formales en Michoacán, generados por la industria del aguacate se incrementaron 106 por ciento.

México es reconocido a nivel mundial como el principal productor de aguacate, con más de dos millones 184 mil toneladas anuales. Más del 76 por ciento se cosecha en Michoacán, seguido de Jalisco, con 9.2, y el Estado de México, con 4.5 por ciento de la producción nacional.

 

Una prolongada sequía se ha dejado observar en el territorio nacional, afectando mayormente las zonas de producción de caña de azúcar. Las regiones de la Huasteca Potosina, del Sur de Tamaulipas, el Estado de Veracruz, Quintana Roo, Tabasco y Campeche, reportan las mayores afectaciones.

Por Rodolfo Valadez

Septiembre 8, 2019. “El temporal de lluvias llegó con retraso y las lluvias de invierno fueron escasas o nulas, lo cual afecta a todas las regiones productoras de caña que se ubican en 15 Estados de la República, informó el presidente de la Unión Nacional de Cañeros CNPR, Carlos Blackaller Ayala.

Este fenómeno de sequía prolongada ha sido más severo en las Regiones Productoras de los Estados del Noreste, Golfo y Sureste, en los que se cultivan con caña de azúcar más de 500 mil hectáreas, 60% de la producción Nacional. Estamos observando una gran proporción de afectación tasada como grave o crítica, se refiere a plantaciones con pérdida de rendimiento en más de un 40% y una gran cantidad que incluso no serán cosechadas por tratarse de perdida total. En el caso de la caña, el cañero pierde doble, por una parte la cosecha actual y al tratarse de un perene, también se pierde la cepa del cultivo. Los niveles de daño que hemos observado y que nos reportan de las regiones señaladas, podrían significar una merma productiva de 15% de la producción nacional o mayor, dependiendo de la regularización de las lluvias en esta temporada, dijo.

Se han observado plantaciones totalmente destruidas. La regularización de las lluvias que pudiera darse a partir de este mes de septiembre detendrán el deterioro, pero la acumulación del daño no es reversible. Con datos de la Unión Nacional de Cañeros, A. C. – CNPR, las estimaciones de perdida de producción de azúcar para la zafra 2019-2020 son de 500 a 900 mil toneladas, derivado de la perdida de cultivos y reducción en los rendimientos de campo en las 840 mil hectáreas de caña que se cultivan en 15 estados del país. En la pasada Zafra 2018-2019, se cosecharon 805 mil hectáreas, con una producción nacional de azúcar de 6 millones 425 mil toneladas de azúcar. A esta actividad se dedican mas de 180 mil cañeros, se abastecen 51 ingenios azucareros y la cadena agroindustrial genera mas de 500 mil empleos. El valor bruto de la producción de azúcar llega a alcanzar los 80 mil millones de pesos.

De hecho mandó un mensaje a SADER sobre la urgente necesidad de atención a esta contingencia, llamando al involucramiento de todas las autoridades en los ámbitos municipal, estatal y federal. “Es urgente la participación gubernamental en apoyo a mecanismos y estrategias que ayuden a atenuar los efectos negativos y establecer medidas o acciones para evitar consecuencias no deseadas, particularmente en las regiones productoras, donde los efectos de la sequía reducen el ingreso económico y negativamente incidirán en el nivel de empleo rural.”

Finalmente se  insiste sobre  la importancia que tiene para el país, la agroindustria de la caña de azúcar, al involucrar a más de 13 millones de personas que residen en los municipios productores de caña de azúcar, quienes de forma directa o indirecta están vinculadas con el desarrollo del sector.